La pérdida del permiso de trabajo lleva a un despido improcedente

miércoles 11 de enero de 2017

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Social, Sección 1ª), de 16 de noviembre de 2016, núm. núm. 955/2016 de 16 noviembre (Rcud. núm. 1341/2015). JUR 2016/272191. Ponente: Lourdes Arastey Sahún.

El TS estudia la contradicción planteada entre dos sentencias, ambas de la Sala de lo Social del TSJ de Madrid, en las que se despide a una trabajadora de fuera de la Unión Europea por haber perdido la autorización administrativa para trabajar en España. El TS entiende que existe contradicción ya que en la sentencia de contraste a la trabajadora le caduca el permiso de trabajo y residencia, la empresa la despide y esta lo impugna, siendo desetimado tanto por el Juzgado de lo Social como por el TSJ.

Por su parte, en la Sentencia aquí recurrida en casación, la trabajadora llevaba 8 años trabajando como limpiadora hasta que se le comunica el despido por pérdida del permiso de residencia (la trabajadora había solicitado la autorización, pero se le había denegado). en instancia se desestima la demanda mientras que en suplicación lo declara improcedente.

El TS recuerda que con la LO 4/2000, de 11 de diciembre ya se estableció que la carencia de residencia o permiso de trabajo no invalida el contrato de trabajo respecto de los derechos del trabajador, lo cual confirma el TS en sentencia de 9 de junio de 2003 (RJ/2003/3936) al decir que «el contrato de trabajo del extranjero no autorizado no es, en la actual legislación un contrato nulo. Y, siendo ello así no puede verse privado el trabajador de una protección que, en nuestro sistema de relaciones laborales, es inherente al contrato de trabajo».

Ahora, el TS entra a valorar si la pérdida de la residencia o de la autorización para trabajar son causa de extinción contractual del art. 49.1b) ET, concluyendo que no, que la pérdida sobrevenida de la autorización para trabajar no puede ir contra los derechos del trabajador y añade que, por un lado, la aplicación del art. 49.1b) ET no es ajustada a derecho y, por otra, tampoco «sería admisible que las partes del contrato previeran como causa válida de extinción del mismo el acaecimiento sobrevenido de una circunstancia atinente a la propia capacidad negocial de la parte trabajadora, la cual puede encajar en el apartado l) del mencionado art. 49 ET y, en suma, guarda visos de completa similitud con las que se prevén en el indicado art. 52 ET. El precepto legal sólo permite que las partes del contrato de trabajo puedan pactar causas de resolución del contrato distintas a las previstas por la ley. Además, resultaría cláusula abusiva aquélla que se apoyara en una circunstancia sobre cuya concurrencia no puede ejercer ninguna influencia la conducta del trabajador».

Por todo ello desestima el recurso y confirma la sentencia del TSJ que declara el despido improcedente.


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